viernes, enero 23, 2009

Pasando.... la escoba


La mujer se levantó como cada mañana, muy cansada, pero sabía que debía hacer lo que era su deber impuesto por la costumbre de aprender a vivir en la limpieza, adquirida en aquel internado de mujeres del pueblo.

Esta vez, decidió liberarse y hacerlo distinto; sacar la mugre, el polvo, con el plumero, el cepillo y los paños, quería sacar esa parte muy menuda y deshecha de la tierra que se había hacinado en estos días en su casa, en que había ido a visitar a su madre al hospital, y no había tenido tiempo de preocuparse por limpiar y expulgar sus rincones.

Afuera, hacía calor, era pampa y sólo se quería sentir libre en aquel caserío, por lo que decidio desnudarse y ponerse sólo su largo delantal negro hecho por doña Tomasa, la anciana costurera que se lo había punteado, hilvanado y pespunteado, hace un par de años atrás.

Mientras se empeñaba en limpiar y recuperar su espacio limpio, su cuerpo sudaba y ella sentía el borde de la tela empadada en sudor que rozaba su cuerpo, la mujer simplemente sonreía, tal vez porque había olvidado sentir...
Aun así, el líquido transparente y salado que recorría su cuerpo se dejaba fluir por las piernas, la sien, la frente, la oreja y las mejillas, fruto de su trabajo de limpieza.
Ella sólo admitía que era necesario limpiar y recibir la entrada de su cuerpo.

2 comentarios:

La terapia de Rafaela dijo...

quizás ese limpiar el polvo externo... también quiera sacar el polvo a antiguas historias guardadas en el pasado o en el inconsciente?

bss

Cyrana dijo...

Tal vez, o simplemente dejar que el AHORA SEA.
Un beso, Rafaela.